Articulo Periodistico en La Política desde Veracruz: Funcionarios “depredadores”

Les estamos compartiendo la publicación del siguiente artículo periodístico realizado por la periodista Gisela Uscang, producto de la entrevista y recorrido realizado el pasado día 12 de julio 2013, junto con nuestro compañero y vecino, Guillermo Rodríguez, integrante de LA VIDA, por la zona Xalapa-Coatepec.

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Funcionarios “depredadores”

• Destacan Víctor Arredondo y Gustavo Nachón: LaVida

• Se han valido de su poder para hacer negocio y destruir los recursos naturales

Gisela Uscanga.- Integrantes de la LaVida y de la Asociación de Vecinos del Pixquiac-Zoncuantla aseguran que han sido los propios políticos y empresarios, con cargos en ayuntamientos y en el propio gabinete de Gobierno del Estado, los principales depredadores y destructores de las áreas verdes de amortiguamiento y contaminación de ríos que se ubican entre los municipios de Xalapa y Coatepec.

 

Eduardo Aranda, presidente del Comité Directivo de la Asociación de Vecinos del Pixquiac-Zoncuantla y Guillermo Rodríguez, integrante de LaVida aseguran que son ellos, la clase político-empresarial, los que durante años se ha pasado por el arco del triunfo leyes y decretos federales y estatales y, en caso de ayuntamientos, el cambio de uso de suelo -figura que más han modificado a modo-, lo que ha propiciado las bases para la lotificación de terrenos y por ende, el inicio de la especulación inmobiliaria para todo tipo de negocios.

En un recorrido en automóvil saliendo de Xalapa hacia la carretera vieja a Coatepec, se observa a la orilla del camino el cambio de uso de suelo para la ubicación de varias empresas, así como la colocación de letreros por parte de inmobiliarias de venta de terrenos, por ejemplo, en la zona de El Haya, en donde aún no han llegado servicios de municipalización.

Coinciden los defensores del ambiente que la falta de planeación, de un ordenamiento ecológico y urbano por parte de los alcaldes, está generando la creación de colonias en zonas verdes de amortiguamiento, colonias a las cuales no les han llegado servicios municipales, contaminando con sus descargas residuales suelos, ríos y arroyos que atraviesan ambos municipios; además de convertirse en cinturones de miseria. 

Por ello Aranda y Rodríguez, dicen que es buena idea, en la tónica de que los políticos no respetan las leyes, que esos reductos de bosque mesófilo que aún quedan, pasen a manos de institutos de investigación, como es el caso del Instituto de Ecología A. C. (Inecol) y, parques como “Francisco Javier Clavijero”, sean dado en comodato al centro de investigación, pues aseveran que gracias a esto, es que la mancha urbana de Xalapa no ha crecido y devorado ese reducto boscoso que limitan a Xalapa y Coatepec.

Empresarios que se hacen alcaldes y políticos que se hacen empresarios

Estamos pasando la frontera entre Xalapa y Coatepec y el río Sordo es su delimitación territorial. Este río, por todos sabido, está sumamente contaminado por todas las descargas residuales de colonias, negocios, escuelas, fraccionamientos que se ubican a lo largo de este afluente. 

En este punto, Guillermo Rodríguez de LaVida expresa que surgen empresarios que se vuelven alcaldes y políticos que se hacen empresarios con la idea de cambiar las leyes, los ordenamientos para su beneficio y “entonces es donde se jodió el asunto”. 

Ambos ambientalistas consideran que estos reductos de amortiguamiento que existen en los límites territoriales de Xalapa y Coatepec deben protegerse a toda costa para que ni dentro de cien años, ni nunca, se toquen y al rato sean espacios llenos de casas. “En algún tiempo a algún funcionario tuvo el tino de otorgar esta zona de amortiguamiento al Inecol, así como el parque Francisco Javier Clavijero, con cerca de 80 hectáreas, por eso es que no ha crecido más la mancha urbana de Xalapa”, comentó Eduardo Aranda.

A orillas de la carretera vieja a Coatepec se observan junto al Inecol una quesería de leche de cabra; más adelante la fábrica de tabique, hoy en quiebra de Gustavo Nachón Aguirre, exsecretario de Comunicaciones en el sexenio de Miguel Alemán; frente a ésta una escuela privada de nombre “Galileo”, comprada por Víctor Arredondo Álvarez, exrector dos veces de la Universidad Veracruzana (UV) y que hoy busca una tercera oportunidad y, exsecretario de Educación en el sexenio del exgobernador Fidel Herrera Beltrán.

Metros arriba se localiza la fábrica de papel Internacional Paper Empaques Industriales de México, ubicada en la colonia La Pitaya y, más adelante se ubican también algunas casas. A un costado pasa el río Sordo, al cual se le une el río Carneros, mismo que viene de San Bruno. El Carneros más contaminado que el Sordo. El Carneros tenía otro curso, pero le hicieron el tajo, allá por Coapexpan, para que dejara de inundarse esa zona. “Ahora se unen y es una contaminación tremenda”, comentó Eduardo Aranda.

“La CMAS de Xalapa autorizó a todas las colonias de la zona a realizar sus descargas al río, pagando una cuota, pues así lo establece la ley”, comenta Guillermo Rodríguez.

La Ley de Aguas Nacionales, en su título tercero, Política y Programación Hídricas Leyes, Capítulo Único, Sección Primera, Política Hídrica Nacional, en el Artículo 14 Bis 5, en su principio XVI dice: Los usuarios del agua deben pagar por su explotación, uso o aprovechamiento bajo el principio de “usuario-pagador” de acuerdo con lo dispuesto en la Ley Federal de Derechos; XVII. Las personas físicas o morales que contaminen los recursos hídricos son responsables de  restaurar su calidad, y se aplicará el principio de que “quien contamina, paga”, conforme a las Leyes en la materia.

 

Pese a la contaminación del río Sordo y Carneros, éstos se limpian cuando las aguas crecen y engrosan su cauce. “Limpiar un río no cuesta nada, porque la creciente se lleva todo. Si todas esas cargas residuales se canalizaran realmente a esas plantas de tratamiento que dicen los funcionarios existen y funcionan, en un año se limpiarían ambos cuerpos de agua, pero mientras les caiga el drenaje de la ciudad con caca, detergentes, colorantes, aceites, comida, pues no hay cuando se limpien”, dijo Rodríguez.

Estamos a unos metros de la unión del río Sordo y Carneros, entre un plantío de cafetales y árboles enormes y frondosas hayas que casi besan el cielo, el olor nauseabundo nos recuerda que el bosque mesófilo está dolido. Se ven cerros de basura atrapada entre las raíces de las hayas a pie de río, espuma que vieja cuesta abajo llevan los contaminantes y aún así, el bosque se resiste a morir.

“Sigue siendo un bosque, pero los daños están presentes. Quién va interesarse en limpiar esto, no hay autoridad que le interese limpiarlo. La diversidad aún está presente, pero no dejamos de hacer la estupidez de ensuciarla y no limpiarla”, dice Ernesto Aranda.

Esa estampa les trajo a la mente a los ambientalistas otro usurpador del ambiente, el presidente de Salvemos el Agua, Alejandro de la Madrid, quien fue galardonado con el premio estatal al Mérito Ambiental por sus plantas de tratamiento a base de zeolitas, las cuales vende al gobierno, “él (Alejandro de la Madrid) era el jefe de guardia de Fidel Herrera y de allí pasó a las plantas de zeolitas”, comentó Aranda.

Este mismo río Sordo, pero del lado de la carretera nueva a Coatepec, dentro del límite territorial de Xalapa, se ubica a orilla de carretera un terreno con una pequeña galera rodeada de malla, “allí llega una compañía que ofrece los sanitarios móviles o sani móvil para los eventos, llega una especie de pipa llena de caca de estos sanitarios, entra a la galera, vierten toda la mierda a un hoyo, el cual va directo al río Sordo.

“Por ley tienen que llevarlo a un relleno sanitario y pagar o llevarlo a Veracruz cuando existan ciertos químicos para su tratamiento”.

Y es que ninguna autoridad ha respetado los límites de la ribera de ambos ríos, sobre todo el Sordo, sobre el cual hay casas, escuelas como la “Simón Bolivar”, restaurantes, como Casa de Campo, de las cuales no se sabe si cumplen con plantas de tratamiento para tratas sus aguas residuales y que no vayan directamente al río Sordo.

La  Ley de Aguas Nacionales en el título primero, Disposiciones Preliminares, Artículo 3, principio XLVII dice: “Ribera o Zona Federal”: Las fajas de diez metros de anchura contiguas al cauce de las corrientes o al vaso de los depósitos de propiedad nacional, medidas horizontalmente a partir del nivel de aguas máximas ordinarias. La amplitud de la ribera o zona federal será de cinco metros en los cauces con una anchura no mayor de cinco metros. El nivel de aguas máximas ordinarias se calculará a partir de la creciente máxima ordinaria que será determinada por “la Comisión” o por el Organismo de Cuenca que corresponda, conforme a sus respectivas competencias, de acuerdo con lo dispuesto en los reglamentos de esta Ley.

En los ríos, estas fajas se delimitarán a partir de cien metros río arriba, contados desde la desembocadura de éstos en el mar. En los cauces con anchura no mayor de cinco metros, el nivel de aguas máximas ordinarias se calculará a partir de la media de los gastos máximos anuales producidos durante diez años consecutivos. Estas fajas se delimitarán en los ríos a partir de cien metros río arriba, contados desde la desembocadura de ellos en el mar.

De nueva cuenta sobre la carretera antigua a Coatepec, se siguen observando casas, escuelas, restaurantes y varios cafetales, “pero esta carretera ya propicia la especulación inmobiliaria, creciendo, esos terrenos cafetaleros sus dueños los dejan como vaca de engorda, no hay prisa por venderlos para que se sigan cotizando”, dijo Guillermo Rodríguez.

Seguimos el trayecto hasta llegar al borde del río Pixquiac, el cual colinda con una Reserva Ecológica Restrictiva de 1740 hectáreas, la cual fue decretada por el entonces exgobernador de Veracruz, Rafael Hernández Ochoa (1974-1980) y, justo atrás del río Pixquiac, está la Reserva de Ecológica Restrictiva, la cual ya está fraccionada bajo el nombre La Reserva, aún con cafetales, y cerros empinados.

“Cuando hablamos de conurbación, quiere decir que tu ayuntamiento de Coatepec, Xalapa, San Andrés Tlalnelhuayocan deben tomar decisiones colegiadas para decidir cómo van a acrecer sus respectivas ciudades para que no se coman lo que hay de bosque, pero con base al Artículo 115 constitucional, cada ayuntamiento tiene autonomía y hacen lo que quieren”, concluyó Eduardo Aranda.

Pero la historia del fraccionamiento La Reserva se dejará para una siguiente entrega y se narrará todo el cuento que hay detrás.

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